sábado, 1 de octubre de 2011

Preludio

Antes de empezar un viaje siempre te preguntas qué sucederá, a quién conocerás, qué recuerdos atesorarás... Y realmente es lo importante de los viajes: las sorpresas. Pues así estaba yo hace un par de días mientras montaba de nuevo la maleta, utilizando lo mejor de la ingeniería de Ikea para que la que iba a facturar no pesase más de 15 kilos y la que iba a llevar de mano 10 kilos. Y mientras me comenzaba a arrepentir de comprar billetes para una compañía low-cost con semejantes restricciones sobre el peso del equipaje me preguntaba qué me espera, y qué me traeré a casa después de casi cuatro meses fuera, y no me refiero a cosas que puedas meter en mis perfectamente organizadas maletas, me refiero a las cosas importantes. Las respuestas y sorpresas irán llegando.

El viaje en avión tuvo pocas peculiaridades, a parte de la visión de un banco de niebla encerrado en un pequeño valle de lo que supongo que era Castilla León, en medio de un día soleado y despejado, un cambio de euros a libras particularmente perjudicial para mi economía y los primeros compases de mi práctica del inglés contra el fuerte acento británico al que no estoy acostumbrado (malditas series estadounidenses).

El viaje en taxi desde el casi familiar aeropuerto de Inverness hasta el pueblo de Forres fue un viaje lleno de recuerdos sobre la luna de miel y la llegada al mismo y adorable Bed & Breakfast en el que estuvimos la vez anterior terminó de llenarme de sensaciones familiares, como si no nos hubiésemos ido. Lo mejor de ese día tan cansado fue, sin lugar a dudas, reencontrarme con Rosalía tras una semana, pero obviando eso, una tarta de queso que parecía más bien una obra de arte. Una torre construida por discos de queso, de unos quince centímetros de altura, con cimientos de galleta y chorreando mermelada de fresa, dulce y con un toque de acidez que era contrarrestado por la frescura de la crema de queso. Y todo ello acompañado por un bol de fresas y una bola de helado del mismo sabor.


El día de ayer estuvimos paseando agradablemente por Forres, una villa que rezuma comunidad, armonía y tradición por los cuatro puntos cardinales, visitando alguna tienda, una pequeña iglesia de la vertiene Escocesa del protestantismo y una extraña piedra tallada por los Pictos cuyo nombre me resulta extrañamente evocador: Sueno's Stone.

Tras celebrar el cumpleaños de Rosalía cenando en el restaurante de un hotel, Ramnee Hotel, donde tienen una cocina increíblemente suculenta, sobre todo por las salsas, y una sidra digna de ser probada, nos acostamos sabiendo que iba a ser, el día de hoy, un día largo y agotador.

Y lo ha sido, pero no tanto. El Full Scotish Breakfast ayudó a cargarnos de fuerzas, pero no lo suficiente para que nos acordásemos devolverle las llaves de la habitación al dueño del hostal, por lo que tuvo que venir a buscarnos a Findhorn a por las susodichas. Pero antes de la sorpresa de ver que nos habíamos llevado las llaves del pobre Kenneth tuvimos otra sorpresa, ésta bastante agradable, llamada Valerie. Una compañera de la semana que pasamos aquí ha pasado estos meses en Findhorn y asiste a nuestro mismo programa, así que ya conocemos a alguien. Una simpatiquísima chica de los EEUU que chapurrea algo de español y le gusta madrugar para salir a hacer ejercicio bajo la lluvia.

El resto del día han sido presentaciones, entre los 43 asistentes al curso, los 5 profesores y las 2 organizadoras, y después una introducción al curso al que asistimos. El temario es francamente prometedor, pero los que no tenemos ya un proyecto sobre sostenibilidad, como un Transition Town o una Ecoaldea, en curso, somos los menos, y te hace sentir un poco ignorante. De hecho fue una de las cualidades que comenté que podía aportar al grupo: el punto de vista de la ignorancia.

Cerraré diciendo que Findhorn nos ha recibido con el típico clima escocés: la llovizna, y que tenemos una compañera de curso que es de Madrid, de Vallecas. Y compartiendo con vosotros la sensación de que realmente no me he ido en ningún momento de aquí y de que éste es un sitio increíble.

Un abrazo a todos.

4 comentarios:

EXE of the Endless dijo...

Genial

eMi dijo...

En primer lugar, felicidades a Rosalía. Después agradecerte esta detallada crónica que espero sea frecuente (por aquí os seguiremos con devoción). Por último, desearos que vuestra aventura sea provechosa y saquéis ventaja de esa ingenuidad que tú llamas "punto de vista de la ignorancia" -los ojos de los niños son los que mejor miran y más aprenden.

Xoxo, eMi.

Doña Ana dijo...

espero tu próxima entrada con mucha expectación. ... precioso

Uma dijo...

Hola sobrino maravilloso, soy tu tia favorita (jajajaja, seguro que ya sabes quien dice lo mismo, pero tu y yo sabemos la verdad ¿a que sí?).

Me parece maravilloso tu blog, espero que no seas perezoso y lo continues, no nos dejes a medias esperando tus noticias, please, please, please, o me veré obligada a presentarme allí donde estés y darte una soberana paliza.

Da muchos besos a Rosalí, disfrutad a tope, sois geniales (ambos) tú un poquito mas eres mi sobri...

Sabes como te queremos, yo más por supuesto, y espero tus noticias.

Kiss (muuuuuuuuchos)